Albores y Devenir: Evolución tecnológica-involución laboral

factoría china procastinadora

La evolución tecnológica ha sembrado de cadáveres el mercado laboral desde tiempos inmemoriales. Siempre ha sido así y será repetido un poco más allá de los albores y el devenir, esas ciudades-estado conocidas antaño que se encuentran en la medianía del Porvenir. Dos ciudades que nos avasallan en esta nueva revolución industrial bajo la promesa del confort

 

Los Albores y el Devenir son localidades del futuro-pasado donde no existe el paro, donde la tecnología está al servicio de los humanos. Son la esperanza de muchos que piensan en la Gracia de las nuevas tecnologías. Son la desgracia de los inadaptados tecnológicos o de los madrugadores curritos pobladores de polígonos industriales en desuso que a golpe de despertador dirigían sus pasos en la madrugada fría hacia una factoría de fresadoras, macho pilón y martillo neumático.

 El cobre dio paso a la fibra óptica, una tecnología rápida y estable que asegura comunicación perenne a precios caducos. En la era del cobre las averías eran diarias y con ellas se asociaban miles de trabajadores: instaladores, técnicos, ingenieros. Un instalador de fibra óptica cobra 600 euros/mes. Un instalador de cobre en el 2000 estaba cerca de los 2000 €. Similitudes con el ladrillo.

El carbón nos calentó a base de encina: esquilmábamos los bosques. Ya no quedaba materia prima. Compramos petróleo bajo intereses geoestratégicos que matan en guerras bajo demanda en el Golfo ya sea pérsico o de Barein. La energía atómica no contamina a priori pero levanta pasiones entre los anti-progreso nuclear-no-gracias que alimentan verdes barcos con el limpio gasoil. El viento, que es de todos, acumula molinos a lo largo de la geografía patria que incitan a una cierta embestida quijotesca y a una denuncia por el impacto medio ambiental y el escaso rendimiento. El fraude de los paneles solares pasó a los anales de la picaresca: generación eléctrica por las noches. Si Quevedo levantara la cabeza.

La electricidad sigue esperando para asestar un golpe programado al petróleo: todo está calculado. Los países árabes quieren asegurar su ostentación y EEUU, facilitadora, niega el cambio evolutivo por miedo al macro reajuste que occidente sigue dilatando.

La imprenta, el offset, Corel Draw y Photoshop. Gutemberg, en un ataque de ingenio, simplificó la edición dejando fuera a los escribas. El libro casi extinto en favor del e-book. La prensa online. El papel en desuso agradece a la masa arbórea los servicios prestados. Algo ganamos en el cambio. Ya no se puede decir que la tormenta ácida es culpa del libro.

La máquina de coser dio trabajo a múltiples factorías. Las tejedoras manuales pasaron a coser a máquina pero ya no eran necesarias tantas manos. Hoy día los patrones textiles están informatizados bajo modelos estándar de medidas asentadas en gustos gays y que dan precariedad laboral a Bangladesh. Niños a dolar diario que morirán de fibrosis quística a los 30

Antes viajábamos con mapa y callejero llegando al destino a tiempo y sin mayor retraso. Ahora el GPS hunde en la miseria al mapa con el habitual fracaso de no encontrar el lugar ansiado que Google sitúa en las postrimeros márgenes de ningún-sitio

En los albores y en el devenir se hallan juntos de la mano la alegría del desarrollo y la amargura que denosta la mano obrera: en el XIX los niños trabajan desde los cuatro años. Ahora tenemos ninis hasta los 40. Hasta que llegue ese día en que los los robots trabajen por nosotros habrá que asumir un reajuste o una reconversión todavía no calculada o silenciada por un impacto social de alto coste.

La primera y segunda revoluciones industriales dejaron en las cunetas a leñadores de encinas que nutrían chimeneas y desarrollaban carbón para mover locomotoras. A máquinas de coser Singer que tejían kilómetros de telas. A cables de cobre apantallado que recorrían kilómetros por tierra, mar y aire y, que todavía, cuelgan peligrosamente de múltiples fachadas. A trabajadores-persona que sienten como la materia y no la esencia inunda el mundo de la empresa.

 

 

Fibra óptica: ¿seguro?

Las nuevas tecnologías han traído numerosas formas de conectarnos a internet. La estrella actual es la fibra óptica. Basada en un haz de luz, – en un rayo láser-, los datos viajan a superiores velocidades que con los tradicionales cables de cobre y  coaxiales. En un extremo tenemos la red y entre medias una serie de equipos intermedios llamados OLT (Optical Line Termination) y ONT (Optical Network Termination)

Optical Fiber
Esquema red de fibra óptica

Estos equipos son intermediarios entre nuestra casa y la red pública de internet. Esta red intermedia se denomina GPON (Gigabit-capable Passive Optical Networky), es decir, una red más rápida que es capaz de transmitir voz y datos en diferentes formatos incluido en video de alta definición. Hasta aquí perfecto. La fibra óptica llega hasta nuestro domicilio mediante un armario situado en el sótano que contiene la entrada de la fibra óptica. En domicilios unifamiliares el coste se dispara ya que la infraestructura no es compartida.

fiber

No obstante, no todo son beneficios. La seguridad queda en entredicho ya que los datos viajan por una red pública. Utiliza la encriptación de datos AES (Advanced Encryptation Standard) bajo demanda. Es decir, sólo si es solicitada. Es un protocolo que funciona en EEUU desde 2001 y que en principio no debería alarmarnos. Sin embargo, en una sencilla búsqueda en la Deep Web vemos que hay numerosos captadores de datos o sniffers. Su veracidad, como casi todo en la internet de los bajos fondos, es relativa. Y poco noticiable.

Tamo Oft: poco fiables
Tamo Oft: poco fiables

Hablamos con la “empresa” Tamo Oft, anunciada en Deep Web, y nos confirman que actualmente el protocolo AES es de los más sencillos de espiar. Nos lo muestran con su propia herramienta. La veracidad de los datos son dudosos ya que los ejemplos que nos enseñan pertenecen a redes antiguas que utilizan protocolos desfasados y buscan con, con toda avidez, vendernos el producto. Por su puesto ponemos en cuarentena toda la perorata de malas artes digitales que nos exponen. Pero…